Bacterias, moléculas, y productos químicos de nuestros cuerpos sostienen pistas importantes sobre nuestra salud, y los científicos han creado unos sensores que recopilan y aprovechan esa información de la manera mas fácil posible.

Estos sensores pueden ser ingeridos para advertir sobre problemas viscerales o para supervisar como una herida se va recuperando, o solamente colocarse sobre los dientes para rastrear el estado de la boca. El sensor visceral es del tamaño de un tapón de boligrafo y está relleno de la bacteria que los científicos han ingeniado para descubrir el compuesto en la sangre al cual han llamado heme, el cual brilla si heme está presente. El sensor puede recoger el brillo de la bacteria, y luego enviar una notificación en la app que permiten descargar para los smartphones. (En el futuro, esto podría recoger otros compuestos)

Este no es el único sensor. El año pasado, la Administración de Drogas y Alimentos de los EU aprobó ” una píldora digital ” que puede guardar la información de si los pacientes han tomado su medicación.

El equipo de MIT quiere probar su sensor en la gente, pero para eso tienen que hacer algunas que otras mejoras antes. Tienen que conseguir que sea aproximadamente un tercio más pequeño, y los doctores serían también capaces de rastrear exactamente donde se encuentra el sensor en la barriga.

En un estudio publicado en la Electrónica de Naturaleza la semana pasada, los científicos inventaron un sensor implantable que puede ayudar con la fisioterapia. Esto entonces se descompone así no hay ninguna necesidad de otra cirugía para sacarlo. Este sensor está hecho de materiales parecidos a la goma, de un tamaño muy pequeño, y diseñado sobre todo para heridas de tendón.

Las heridas en el tendón son difíciles de curar ya que no tienen mucho suministro de sangre, se curan despacio, y generan una cicatriz en vez de generar un tendón nuevo y sano. Una herida de tendón por lo general requiere una cirugía costosa y aquí es cuando el sensor sería implantado.

Este mide la tensión y la presión y puede ayudar a pacientes con sus programas de rehabilitación.

Para su estudio, los científicos implantaron el sensor detrás de una rata. La rata no tubo ningún efecto secundario y el dispositivo se descompuso por si mismo. Gracias a estas pruebas se puede ver si esto puede ser usado para diferentes clases de heridas y esperar a poder hacer pruebas con gente.

Los sensores que se pegan en el diente podrían estar disponibles más pronto que los sensores que se deberán ingerir, ya que estos si que han estado probados en humanos. Creado por bio ingenieros en la Universidad de Tufts parecen diminutas etiquetas adhesivas de oro. Tienen tres capas diferentes que juntas pueden recoger químicos en la saliva. La información entonces es enviada al teléfono móvil.

Cuando los científicos lo probaron en la gente, el sensor detecto satisfactoriamente la glucosa, el alcohol, y la sal.

Aunque este dispositivo ha tenido mucha promoción por su potencial para ayudar en las dietas, no es bastante sensible para determinar las calorías, según cuenta el autor del estudio Fiorenzo Omenetto.

Su equipo está más interesado en la utilización del sensor para tratar la enfermedad. La saliva contiene muchas hormonas que pueden proporcionar la información de salud en tiempo real o ser usado paran diagnosticar enfermedades del cáncer oral a la diabetes. El siguiente desafío es hacer los materiales mejores para que así el sensor pueda recoger con exactitud esta más amplia variedad de señales.

Aunque a estos sensores aun les quede un tiempo para ver la luz esto quiere decir que estamos a un paso más cerca a la utilización de la tecnología para conseguir datos de dentro de nuestros cuerpos al exterior.